Tetereta

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7 años de Tetereta

Muchas cosas han pasado….

Recuerdo aquel día que vi el cartel de “Se alquila” colgado en ese bajo emblemático en Vilagarcía. Ese antiguo establecimiento al que todos los de mi generación habíamos entrado con nuestras madres a comprar hilos, botones y alguna que otra rodillera para tapar las heridas de guerra de nuestros pantalones.

Tenía claro lo que Tetereta tenía que ser y donde tenía que ser. Y era justo ahí, ese bajo coqueto, céntrico y lleno de posibilidades.

¡Qué valientes hemos sido! Echando la vista atrás, recordando el bajo de Cobián número dos, menuda la sensación al abrir la puerta por primera vez. Nada quedaba ya de los hilos ordenados por colores y de los botones clasificados a la perfección en cientos de cajas. El encanto había desaparecido, y allí estaba yo, sentada en el suelo y mirando alrededor pensé: ¿Dónde me he metido? Y por momentos noté que todo se me iba de las manos y que esa bonita ilusión de montar mi propia tienda de té en un pequeño pueblo de 40.000 habitantes empezaba a tambalearse. ¡Estaba loca! Y entonces pensé en Alicia, en el Sombrerero Loco y en la fiesta del Feliz no Cumpleaños. Y si, lo estaba al igual que el Sombrerero. Así que me fui a casa, me prepararé una taza de Lapsang Souchong. Esa reconfortante taza de té me hizo recuperar toda esa ilusión que me había llevado a tener la valentía de firmar un contrato con el arrendatario de ese bonito bajo.

Nada quedaba ya de los hilos ordenados por colores y de los botones clasificados a la perfección en cientos de cajas. El encanto había desaparecido, y allí estaba yo, sentada en el suelo y mirando alrededor pensé: ¿Dónde me he metido?

Y el tiempo ha pasado volando, y poco tiempo he tenido para pararme a pensar. Una taza de té en mano mientras me formaba de la mano de diferentes profesionales. Mientras forjaba nuevas amistadas con gente que compartía mis mismas inquietudes. Taza de té en mano mientras disfrutaba de diferentes vuelos hacía países productores, Stop, esto se merece una pausa. Pon el agua a hervir ya que se avecinan curvas… y muchas. Me apetece compartir contigo una bonita historia…

El té que más he disfrutado en toda mi vida.

[…] despegamos desde Bombay  y a las pocas horas aterrizamos en Coimbatore. Ya estábamos más cerca de sumergirnos en los “mares de té”. Al salir del aeropuerto buscamos entre decenas de taxistas al “verdadero”, aquel que nos esperaba para llevarnos a nuestro hotel.

Nos subimos al taxi, y en medio de la noche el caos característico de la India seguía estando presente. No solo dentro del taxi, también a la izquierda y a la derecha, delante y atrás. ¡Cuánto había leído! ¡Cuánto me habían advertido! … Pero ahí estaba yo, dándome de bruces con la realidad y empezando a asimilar que no sería un viaje fácil, la miseria estaba presente mirase a donde mirase.

Llegamos al hotel e intentamos dormir, al día siguiente nos esperaba una gran aventura. 07:00 Nagarallán en la puerta del hotel, para acompañarnos en nuestro viaje rumbo a los “mares del té”. Los kilómetros que en España recorreríamos en 2 horas, nos llevaron 5. Y así, pestañeando únicamente lo necesario, grabando en mis retinas todo lo que mis ojos estaban viendo, nos adentramos en la montaña y empezamos a ascender hacía las plantaciones del té. Curvas, curvas y más curvas.

Después de presenciar dos accidentes de moto, nuestro taxista nos preguntó si nos apetecía hacer una parada para probar el mejor Masala Chai que él había probado jamás. ¿Tentador? Of course. “Señora, en 5 minutos estaremos allí”.

Ya perdidos entre las plantaciones de té, Nagarallán aparca a la derecha de la carretera, al lado de unas viejas tablas, que en colores vivos pero carcomidos anunciaban diferentes preparaciones de té. Como techo una uralita, como paredes 4 palos. Y allí estaba Nagarallán, pidiendo a una preciosa mujer india que le pusiese 3 vasitos de Masala Chai para compartir con sus amigos españoles.

Con un bonito Sari, pero descalza, sobre el suelo de tierra, empezó a mezclar agua y especias en una vieja y no demasiado limpia tartera. Mientras tanto yo intentaba respirar lentamente, escuchando las palabras de mi madre en mi cabeza “cuidado con los accidentes, cuidado con lo que coméis, cuidado, cuidado, cuidado….” De repente algo saltó desde la uralita a mis pies, miré hacia el suelo sin apenas tiempo…  y otra vez, algo volvió a saltar desde la uralita a mis pies. Estoy paralizada mientras escucho “Madam, your Tea».

Y así, perdida entre la inmensidad de las plantaciones de té, en un Tea Stall sin apenas infraestructura, rodeada de monos, cogí la pequeña taza de barro y me bebí aquel delicioso Masala Chai. Como siempre, aquella taza de té me llenó de vitalidad pero su efecto había sido más mágico que nunca. Me hizo reírme de mi misma y durante esos segundos me prometí que, el mes que duraría ese viaje, disfrutaría cada segundo, sin miedo, simplemente dejándome contagiar de la felicidad que cada sonrisa de aquellas bonitas y curiosas personas me transmitía.  

Como te contaba, muchas cosas han pasado y no solo en la India, pero nos las reservamos para otra ocasión. Formaciones en diferentes lugares del mundo y grandes experiencias teteras con grandes personas y amistades sinceras. Taza de té en mano mientras crecíamos yo empezaba a impartir diferentes talleres sobre el té, no solo a clientes, también en escuelas de hostelería o a personas con sus propias cafeterías y restaurantes que comenzaban a darle valor a esta bebida milenaria.

Y mientras impartíamos diferentes ponencias sobre el té, coformamos el Instituto de Investigación del Té; lanzábamos nuestra venta online a nivel nacional, organizábamos no solo una edición, sino dos el campeonato más importante del mundo del té, la Tea Masters Cup Spain.

Bajo recomendación médica, ya Rooibos en mano, esperaba a Julia y después de 9 meses intensos, comenzaba a disfrutar de mi baja de maternidad mientras pensaba en lo dura que sería la vuelta a Tetereta.

Pero el destino es así de incierto, y nada sabía yo de lo dura que sería la vuelta. Coincidiendo con el inicio del estado de alarma. ¡Menuda puntería! Pero lo habíamos hecho bien, llevábamos años expandiendo Tetereta hacia el mundo online. Habíamos ido plantando pequeñas semillas que estaban dando sus frutos.

Hemos crecido mucho, a nivel personal y a nivel profesional. Y echo mucho de menos esos inicios, en los que llegaba tranquilamente a Tetereta, preparaba mi taza de té y la saboreaba esperando a que entrasen nuevos Tealovers para descubrir el mundo del té. Ya poco quedan de esos días en los que podía disfrutar detrás del mostrador recomendando diferentes variedades a cada una de las personas que entraban en Tetereta.

Pero lo que no ha cambiado es la ilusión que pongo cada día en Tetereta. En ofrecer siempre la mejor calidad, las últimas tendencias en tés e infusiones, el mejor trato hacia nuestras clientas y clientes que día a día confían en mi para rellenar sus tazas de buenos tés. Gracias.

Llevamos 7 años trabajando muy duro, pero disfrutando de este bonito trabajo, sorprendiéndote y esperamos seguir maravillándote por muchos muchos, muchos más.

8 comentarios en “7 años de Tetereta”

  1. Que largo y duro ha sido el viaje hasta llegar a donde estamos, pero sin duda ha sido muy gratificante y emocionante. Estoy muy orgullosa de ti, que a pesar de tener todo en contra (al principio) tiraste para delante con tu idea y luchaste para conseguir tus metas.
    Por muchos años más!!
    Felicidades

    1. Si, echar la vista atrás impresiona. Muchas gracias por todo tu apoyo, por estar siempre ahí y sentir Tetereta como tuya. No sería lo mismo sin cada uno de nosotros. Un abrazo

  2. Para mi fue un honor, y una gran experiencia el poder estar a tu lado en todo momento y acompañarte en esos
    maravillosos viajes. Deseo que tetereta siga creciendo con todo el cariño y humildad como hasta el día de hoy. FELICIDADES TETERETA…

  3. La preciosa tienda de té de Vilagarcía, la que va dejando su aroma desde todas las esquinas” -ya huele a la tienda de Laura , mmmm que bien huele acaba diciendo con una especial sonrisa mi sobrina siempre que se acerca a Tetereta” y ahora otro fan incondicional Álvaro, mi hijo de 18 meses, pues aún no bien nos acercamos a la esquina ya me está señalando la Tetereta, ojalá siga así de preciosa la tienda desprendiendo ese olor tan característico, por muchos años más… y qué decir de Laura una gran profesional muchas felicidades por esos fantásticos 7 años !!!

  4. La de historias que hemos vivido entre esas cuatro paredes, que forman la Tetereta. Ojalá ese rinconcito tetero, siga creciendo muchos años más. Me siento muy feliz de haber formado parte de él.
    Felicidades!!

    1. Muchas gracias Sofía por estos dos años con nosotros. Te vamos a echar de menos pero hay que avanzar si mirar atrás. Siempre tendrás un hueco para volver. Un abrazo 😚😚

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